Estrategias Energéticas Europeas
Después de haber vaticinado lo que el Sr. Pizarro, Presidente de Endesa podría decir en la Junta de Accionistas en vísperas de su celebración, quiero centrarme en el análisis que verdaderamente debe preocupar al ciudadano español de pie que no tenga en su cartera de inversión acciones ni de Endesa ni de Gas Natural ni de E.ON.
El resultado del éxito de una de las opciones de OPA actualmente sobre la mesa o del efecto de que los accionistas se aglutinen alrededor del proyecto que el Sr. Pizarro denominó “mi proyecto”, no solamente se haría sentir en el entorno de Endesa como empresa sino en todo el sector energético español y hasta en el de la Unión Europea. Sin entrar a defender una postura concreta, pretendo analizar el porqué se hace necesario una actuación firme y segura del Gobierno de España en este preciso momento.
La reciente Historia del mundo financiero español tomó unos derroteros claramente neoliberales que desembocó con las privatizaciones de empresas estratégicas entre las cuales estaba Endesa. La política marcada por el entonces Ministro de Economía y Vice-Presidente del Gobierno, Rodrigo Rato, pretendió liberalizar los sectores donde el Estado Español participaba en empresas rentables en sectores como la energía o la telecomunicación. Sin embargo, otras empresas no rentables quedaron en manos del Estado en el holding público SEPI. Es curioso observar que a pesar del discurso liberal del Sr. Rato, éste no dudó en blindar su actuación en cada uno de las empresas privatizadas mediante una acción de oro que otorgaba al gobierno de turno el derecho de veto en caso de una situación adversa ara los intereses del Estado en un futuro. Cierto que el blindaje dorado obligadamente llevaba fecha de caducidad, quizás porque Bruselas de otro modo hubiese cuestionado la situación. Precisamente, en el lado opuesto y desde su puesto en la Comisión Europea estaba el hoy Ministro de Economía, Pedro Solbes.
Volviendo al sector energético, digamos que la reciente Historia de los últimos veinte años recoge como nace Endesa, al agrupar a varias pequeñas eléctricas. La acción entonces llevada a cabo por Feliciano Fuster pretendió evitar el desastre para una empresa eléctrica catalana, FECSA, y permitió unir empresas de distintas regiones de España. Hay que pensar que en aquel entonces, el gobierno presidido por Felipe González tenía que evitar a toda costa que la crisis de las pequeñas eléctricas permitieran a Iberdrola (resultante de a fusión de Hidrola e Iberduero) no acabara monopolizando el mercado. Necesitaba una eléctrica española que tuviera peso en la escena europea. Parece que esa Historia se repite hoy pero con algunos papeles modificados, estando de nuevo Iberdrola y Endesa en el panorama. Es una empresa catalana, Gas Natural, que se quiere quedar con la privatizada Endesa e Iberdrola desea que los activos excedentes no caigan en manos de competencia extranjera.
Es curioso que los gobiernos, bajo la presidencia del Sr. Aznar, no pusieran demasiada atención en Endesa, centrándose más en Telefónica y la gran banca. Quizá por ello, Rodrigo Rato tuvo que atajar los dos intentos de fusión – (Gas Natural y Iberdrola & Endesa y Iberdrola) – ocurridos en los años antes del cambio de signo gobernante. Alrededor de las eléctricas, siempre han deambulado los bancos – BBVA y BSCH – incluso antes de sus respectivas fusiones. Bueno indicar que al inicio de la etapa Aznar, su mejor amigo, Juan Villalonga, entonces Presidente de Telefónica, coqueteó con el BBV para tomar posición en la gran banca española con el control de ésta sobre carteras industriales estratégicas. Al final, por motivos que no vienen al caso, Villalonga sucumbió y tuvo que abandonar sus ambiciones en España y Rodrigo Rato consiguió el poder en el BBV a través de la fusión con Argentaria. Entonces, colocó a un hombre de su confianza, Francisco González, como co-presidente del nuevo BBVA. En todas esas aguas, también se movía La Caixa, con presencia en los núcleos duros de Telefónica, Iberdrola y Repsol.
Después de las acciones del Gobierno Español para otorgar mayores responsabilidades a la Comisión Nacional de Energía (CNE) y para ajustar el déficit de tarifa el sector eléctrico (con Endesa en lugar relevante), ha habido críticas de que esas actuaciones van en contra del libre mercado. Lo que no se dice es que en los años de gobierno neoliberal no se fue más allá de las acciones de oro en las empresas privatizadas para proteger los intereses de los sectores estratégicos españoles y que España se encuentra en clara desventaja con países que sí han preparado ese terreno, como son Alemania y Francia. A raíz de los movimientos en el sector energético con las pretensiones de Eléctricas de Portugal (EDP) sobre Hidrocantábrico y las posibles amenazas de la EDF francesa sobre sus competidores al otro lado de las fronteras, el Gobierno no puede quedarse quieto y debe actuar.
Es bueno mencionar que Francia acaba de evitar las pretensiones de la italiana ENEL sobre Suez S.A. de Francia, anunciando el Gobierno francés la fusión de Suez con Gas de France, empresa gasista estatal. Polonia y Luxemburgo tampoco se han quedado quietas y actualizan su legislación para proteger sus sectores estratégicos. Aludir al libre mercado por encima de los intereses estratégicos de los estados miembros, cuando Francia y Alemania tienen blindadas sus respectivos territorios contra Opas de empresas de otro estado, sería faltar a la realidad europea y al juego limpio que deben equiparar a los estados miembros, fuertes y débiles.
La batalla por Endesa es únicamente el primer eslabón en la cadena energética. Repsol ya está en el punto de mira de empresarial otro lado del Atlántico. Entonces, el que engulla a la empresa española ni será española ni siquiera europea sino norteamericana. Hoy, en las condiciones actuales tan inestables en las relaciones políticas de los grandes bloques político-económicos (EE. UU. , Japón y Unión Europea) con los bloques que controlan las reservas energéticas (Golfo Pérsico y Oriente Medio, Venezuela, Méjico y Bolivia, o Mar del Norte) nunca se sabe cuando no podemos encontrar en situación crítica de abastecimiento.
Por lo tanto, las decisiones de fusiones deben encaminarse hacia un mejor aprovechamiento de los recursos, con la aplicación de diversificación de los procesos, combinando el gas con la electricidad. Eso es precisamente el valor de la OPA de Gas Natural sobre Endesa, el hacer el proceso mas competitivo y en beneficio del consumidor. Endesa sola no tiene la tecnología ni las instalaciones para emplear el gas en sus procesos ni se lo aportaría una fusión con E.ON. Por lo tanto, mejor será que antes de hablar, nuestros políticos hagan sus deberes en tecnologías para después hacer números veraces que hablen a favor de una energía nada gravosa ni para el Estado Español ni para los consumidores.
Salvo que hablen con datos que abarquen lo que indico, pensaré que más bien los señores empresarios y políticos que critican sin más, están mostrando su desinformación y aderezado con cierto egoísmo al arrimar las ascuas solamente a sus sardinas. ¿ O me equivoco ?
El resultado del éxito de una de las opciones de OPA actualmente sobre la mesa o del efecto de que los accionistas se aglutinen alrededor del proyecto que el Sr. Pizarro denominó “mi proyecto”, no solamente se haría sentir en el entorno de Endesa como empresa sino en todo el sector energético español y hasta en el de la Unión Europea. Sin entrar a defender una postura concreta, pretendo analizar el porqué se hace necesario una actuación firme y segura del Gobierno de España en este preciso momento.
La reciente Historia del mundo financiero español tomó unos derroteros claramente neoliberales que desembocó con las privatizaciones de empresas estratégicas entre las cuales estaba Endesa. La política marcada por el entonces Ministro de Economía y Vice-Presidente del Gobierno, Rodrigo Rato, pretendió liberalizar los sectores donde el Estado Español participaba en empresas rentables en sectores como la energía o la telecomunicación. Sin embargo, otras empresas no rentables quedaron en manos del Estado en el holding público SEPI. Es curioso observar que a pesar del discurso liberal del Sr. Rato, éste no dudó en blindar su actuación en cada uno de las empresas privatizadas mediante una acción de oro que otorgaba al gobierno de turno el derecho de veto en caso de una situación adversa ara los intereses del Estado en un futuro. Cierto que el blindaje dorado obligadamente llevaba fecha de caducidad, quizás porque Bruselas de otro modo hubiese cuestionado la situación. Precisamente, en el lado opuesto y desde su puesto en la Comisión Europea estaba el hoy Ministro de Economía, Pedro Solbes.
Volviendo al sector energético, digamos que la reciente Historia de los últimos veinte años recoge como nace Endesa, al agrupar a varias pequeñas eléctricas. La acción entonces llevada a cabo por Feliciano Fuster pretendió evitar el desastre para una empresa eléctrica catalana, FECSA, y permitió unir empresas de distintas regiones de España. Hay que pensar que en aquel entonces, el gobierno presidido por Felipe González tenía que evitar a toda costa que la crisis de las pequeñas eléctricas permitieran a Iberdrola (resultante de a fusión de Hidrola e Iberduero) no acabara monopolizando el mercado. Necesitaba una eléctrica española que tuviera peso en la escena europea. Parece que esa Historia se repite hoy pero con algunos papeles modificados, estando de nuevo Iberdrola y Endesa en el panorama. Es una empresa catalana, Gas Natural, que se quiere quedar con la privatizada Endesa e Iberdrola desea que los activos excedentes no caigan en manos de competencia extranjera.
Es curioso que los gobiernos, bajo la presidencia del Sr. Aznar, no pusieran demasiada atención en Endesa, centrándose más en Telefónica y la gran banca. Quizá por ello, Rodrigo Rato tuvo que atajar los dos intentos de fusión – (Gas Natural y Iberdrola & Endesa y Iberdrola) – ocurridos en los años antes del cambio de signo gobernante. Alrededor de las eléctricas, siempre han deambulado los bancos – BBVA y BSCH – incluso antes de sus respectivas fusiones. Bueno indicar que al inicio de la etapa Aznar, su mejor amigo, Juan Villalonga, entonces Presidente de Telefónica, coqueteó con el BBV para tomar posición en la gran banca española con el control de ésta sobre carteras industriales estratégicas. Al final, por motivos que no vienen al caso, Villalonga sucumbió y tuvo que abandonar sus ambiciones en España y Rodrigo Rato consiguió el poder en el BBV a través de la fusión con Argentaria. Entonces, colocó a un hombre de su confianza, Francisco González, como co-presidente del nuevo BBVA. En todas esas aguas, también se movía La Caixa, con presencia en los núcleos duros de Telefónica, Iberdrola y Repsol.
Después de las acciones del Gobierno Español para otorgar mayores responsabilidades a la Comisión Nacional de Energía (CNE) y para ajustar el déficit de tarifa el sector eléctrico (con Endesa en lugar relevante), ha habido críticas de que esas actuaciones van en contra del libre mercado. Lo que no se dice es que en los años de gobierno neoliberal no se fue más allá de las acciones de oro en las empresas privatizadas para proteger los intereses de los sectores estratégicos españoles y que España se encuentra en clara desventaja con países que sí han preparado ese terreno, como son Alemania y Francia. A raíz de los movimientos en el sector energético con las pretensiones de Eléctricas de Portugal (EDP) sobre Hidrocantábrico y las posibles amenazas de la EDF francesa sobre sus competidores al otro lado de las fronteras, el Gobierno no puede quedarse quieto y debe actuar.
Es bueno mencionar que Francia acaba de evitar las pretensiones de la italiana ENEL sobre Suez S.A. de Francia, anunciando el Gobierno francés la fusión de Suez con Gas de France, empresa gasista estatal. Polonia y Luxemburgo tampoco se han quedado quietas y actualizan su legislación para proteger sus sectores estratégicos. Aludir al libre mercado por encima de los intereses estratégicos de los estados miembros, cuando Francia y Alemania tienen blindadas sus respectivos territorios contra Opas de empresas de otro estado, sería faltar a la realidad europea y al juego limpio que deben equiparar a los estados miembros, fuertes y débiles.
La batalla por Endesa es únicamente el primer eslabón en la cadena energética. Repsol ya está en el punto de mira de empresarial otro lado del Atlántico. Entonces, el que engulla a la empresa española ni será española ni siquiera europea sino norteamericana. Hoy, en las condiciones actuales tan inestables en las relaciones políticas de los grandes bloques político-económicos (EE. UU. , Japón y Unión Europea) con los bloques que controlan las reservas energéticas (Golfo Pérsico y Oriente Medio, Venezuela, Méjico y Bolivia, o Mar del Norte) nunca se sabe cuando no podemos encontrar en situación crítica de abastecimiento.
Por lo tanto, las decisiones de fusiones deben encaminarse hacia un mejor aprovechamiento de los recursos, con la aplicación de diversificación de los procesos, combinando el gas con la electricidad. Eso es precisamente el valor de la OPA de Gas Natural sobre Endesa, el hacer el proceso mas competitivo y en beneficio del consumidor. Endesa sola no tiene la tecnología ni las instalaciones para emplear el gas en sus procesos ni se lo aportaría una fusión con E.ON. Por lo tanto, mejor será que antes de hablar, nuestros políticos hagan sus deberes en tecnologías para después hacer números veraces que hablen a favor de una energía nada gravosa ni para el Estado Español ni para los consumidores.
Salvo que hablen con datos que abarquen lo que indico, pensaré que más bien los señores empresarios y políticos que critican sin más, están mostrando su desinformación y aderezado con cierto egoísmo al arrimar las ascuas solamente a sus sardinas. ¿ O me equivoco ?

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